El asistente que configura por ti
Centro · AdminCliente
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1 Está en todas las pantallas, esperando
El asistente no es una sección: es un botón que te sigue por toda la plataforma. Lo abres donde estés, le dices lo que quieres, y no tienes que aprenderte dónde se configura cada cosa.
- Flota sobre cualquier pantalla y lo puedes mover donde no te estorbe
- Sabe en qué centro estás, así que no hay que explicarle el contexto cada vez
- Si no lo quieres ver, se minimiza y vuelve desde el menú
Importante lo caro de empezar con un sistema nuevo no es el precio: son las horas de buscar dónde se configura cada cosa. Eso es lo que esto se ahorra.
El asistente, flotando sobre el panel del centro. Abierto: una conversación normal, en la pantalla en la que ya estabas. 1/2 -
2 Le dices qué quieres, no dónde se hace
Crear un programa, abrir horarios, montar un paquete de créditos, redactar la metodología de una clase. Son cosas que normalmente exigen recorrer tres pantallas y saber en qué orden.
- Entiende peticiones completas: «abre los martes y jueves de cinco a seis para Natación 1»
- Si le falta un dato, pregunta en vez de inventárselo
- Para redactar textos de venta va de una pregunta en una, hasta tener con qué escribir algo que suene a tu centro y no a plantilla
Nota lo que no sabe hacer, lo dice. No te deja creyendo que quedó configurado algo que no se tocó.
La conversación: se le pide un resultado, no una ruta de menús. -
3 Te pregunta antes de tocar nada
Pídele algo y no sale corriendo a hacerlo: te entrevista. Una pregunta cada vez, con las respuestas habituales a un clic, hasta que tiene lo que necesita. Y aun entonces no escribe: prepara la propuesta y espera tu aprobación.
- Pregunta de una en una, no con un formulario de diez campos
- Ofrece las respuestas frecuentes como botones: casi nunca hay que escribir
- Cuando ya lo sabe todo, deja el cambio pendiente de que tú lo apruebes
- Si lo descartas, no queda rastro en tu centro. Si lo apruebas, la pantalla de detrás se actualiza sola
Nota la entrevista dura lo que haga falta. En la captura va por la segunda pregunta —la modalidad— y seguirá hasta tener bastante para proponer.
Importante por eso se le puede dar trabajo de verdad: el riesgo de que «la IA te desconfigure el centro» no existe si la IA no tiene permiso para escribir sin tu visto bueno.
La entrevista: una pregunta cada vez, con las respuestas habituales a un clic. Y cuando le pides algo que no está entre sus herramientas —aquí, crear una promoción— no improvisa: lo dice, te manda a la pantalla que toca y ofrece lo que sí puede hacer. 1/2