Cada persona que preguntó queda registrada, con su estado y su siguiente paso
Ningún interesado se pierde en una conversación.
La fuga más cara de una academia no son los alumnos que se van: es la gente que quiso inscribirse y nadie volvió a contactar. La conversación se enterró en el teléfono de alguien y ahí acabó.
En skillon.app, todo el que deja sus datos en tu página pública entra al CRM por sí solo, con un estado y un siguiente paso. Son cinco estados, y mientras una persona no esté en «convertido» o en «perdido», sigue a la vista de tu equipo.
Los cinco estados por los que pasa un interesado
| Estado | Qué significa | Qué toca hacer |
|---|---|---|
| Nuevo | Llegó por el formulario y nadie lo ha tocado | Contactarlo |
| Contactado | Ya se habló con él | Ofrecerle una clase de prueba |
| Clase de prueba agendada | Tiene día, hora y tutor | Que el tutor confirme si vino |
| Convertido | Se inscribió en una experiencia | Nada: ya es alumno |
| Perdido | Dijo que no, o nunca respondió | Guardarlo para una campaña futura |
Ese embudo —el pipeline, si tu equipo lo llama así— es configurable: si tu proceso tiene un paso más —una visita a la sede, una llamada tuya antes de la prueba—, lo añades. Y el sistema detecta solo cuando quien pregunta ya es alumno tuyo, para que nadie trate como desconocido a un cliente que ya te está pagando.
La clase de prueba, que es donde se decide de verdad
En skillon.app la clase de prueba es parte del CRM, no un favor que alguien apunta en un cuaderno. Se agenda con día, hora y tutor, y la asistencia la confirma el tutor — no el interesado por teléfono, ni la recepción de memoria. Así sabes cuántas pruebas se dieron realmente y cuántas se cayeron.
Si la persona se decide, el paso a inscripción se hace sin volver a pedirle los datos: el interesado aprobado se convierte en alumno inscrito en la experiencia que eligió. Y para quien llega directamente al mostrador hay inscripción por código QR: lo escanea con su teléfono y se registra él mismo mientras tú atiendes al siguiente.
Tu recepción puede llevar esto sin ver tus finanzas
El rol de Anfitrión existe exactamente para eso. Gestiona estudiantes, interesados, inscripciones y los cobros del día, pero no toca la configuración del negocio ni las finanzas del plan. Es el rol que le das a quien está en el mostrador sin tener que mostrarle cuánto factura el centro.
Con las promociones pasa lo mismo: el Anfitrión ve las que están vigentes para poder nombrarlas en mostrador, pero no las crea ni las edita. Cuánto se deja de cobrar sigue siendo una decisión tuya.
El equipo se entera al momento, no cuando se acuerda de mirar
Cuando entra un interesado nuevo, el aviso le llega a tu equipo por Telegram, además de la notificación en tiempo real dentro de la plataforma. Nadie tiene que abrir el panel «por si acaso», y eso es lo que separa contestar en diez minutos de contestar al día siguiente.
El resto de la conversación también sale con tu cara y no con la nuestra: los correos llevan el branding de tu centro, las citas van con invitación de calendario que se acepta o rechaza desde el propio Gmail u Outlook, y los enlaces del correo abren con un acceso temporal de 72 horas, para que la persona entre sin tener que recordar una contraseña que acaba de crear. El detalle está en cómo te comunicas con tus estudiantes.
Promociones, programas y códigos son tres palancas distintas
| Herramienta | Para qué sirve | Cómo llega al alumno |
|---|---|---|
| Promociones | Mover el precio de un programa un tiempo | Sola: descuento por programa, precio especial por llevar varios, vigencia temporal o manual, límite de usos |
| Programas | Subir el ticket | Varias experiencias en un solo paquete, a menos que la suma de las partes |
| Códigos de descuento | Traer gente nueva | La persona lo teclea al pagar en línea |
| Paquetes de mentorías | Vender volumen por anticipado | Créditos con descuento por cantidad |
La diferencia práctica: la promoción se aplica sola a cualquiera que compre; el código hay que repartirlo. Por eso el código es de captación y lleva reglas más duras.
La regla que evita que un código filtrado te vacíe el mes
Un código de descuento en skillon.app tiene cuatro límites, y el cuarto es el que de verdad te protege:
- Solo en compra en línea. En mostrador no se aplica.
- Solo en la primera inscripción. No se arrastra a las renovaciones, así que no acabas regalando la mensualidad de alguien que ya estaba contigo.
- Tope total de usos. Cuando se agota, deja de funcionar.
- Una sola vez por persona. Sin esto, el código que alguien pegó en un grupo de WhatsApp se lo gasta la primera persona que lo vea, veinte veces.
Un mismo código puede cubrir varios programas y se aplica a cada uno por separado, así que una campaña de temporada no te obliga a crear un código por curso. Y lo que termine entrando, con su descuento y su comisión desglosada, lo ves en cómo cobras.
Así se ve en skillon.app
Capturas reales de la plataforma, sacadas de la guía paso a paso. Cada una lleva al punto exacto donde se explica.
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Nadie se pierde entre WhatsApp y los apuntes La lista del CRM: todos los interesados del centro, con sus contadores arriba. -
Sabes a quién llamar hoy El embudo en la lista: cada fila lleva su estado, y el filtro de arriba te deja quedarte sólo con los que te interesan. -
La clase de prueba, agendada y con lista Las agendadas: quién viene, qué día y a qué hora, con el botón de reagendar o cancelar. -
Dejas de adivinar qué canal te trae alumnos Las campañas del centro, con el canal de cada una y los interesados que trajo. -
Los créditos: lo que destapa un contacto El saldo de créditos y los paquetes de recarga, en Mi Empresa → Créditos.
Ver la guía completa: gestiona tus interesados y campañas, 5 pasos →
Lo que nos preguntan sobre esto
- ¿Qué pasa con alguien que preguntó hace tres semanas?
- Sigue en el embudo con su estado —nuevo, contactado, clase de prueba agendada, convertido o perdido— y a la vista de tu equipo mientras no esté cerrado. No hace falta ir a buscarlo en una conversación vieja de WhatsApp.
- ¿Puedo dar códigos de descuento sin arruinarme?
- Sí, porque el código trae cuatro límites: solo en compra en línea, solo en la primera inscripción, con tope total de usos y una sola vez por persona. Ese último es el que evita que un código filtrado a un grupo de WhatsApp se gaste veinte veces.
- ¿Cómo me entero de que llegó alguien nuevo?
- El aviso le llega a tu equipo por Telegram en cuanto entra el interesado, además de la notificación dentro de la plataforma en tiempo real. Nadie tiene que abrir el panel por si acaso.
- ¿Puede mi recepcionista usar el CRM sin ver mis finanzas?
- Sí, con el rol de Anfitrión. Gestiona estudiantes, interesados, inscripciones y los cobros del día, pero no toca la configuración del negocio ni las finanzas del plan. Ve las promociones vigentes para nombrarlas en mostrador, pero no las crea ni las edita.
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