Recoge las autorizaciones que necesitas y controla quién ve cada dato

Pide permiso una vez y queda respaldado.

Una administradora muestra en una tableta el formulario de consentimiento a la madre de una alumna

Publicar la foto de una clase en Instagram, guardar el contacto de emergencia de un alumno, inscribir a un niño de ocho años. Toda academia hace esas tres cosas. Casi ninguna puede demostrar que le dieron permiso.

skillon.app recoge el permiso donde ya estás pidiendo los datos —el formulario de inscripción, el de interesados— y publica tus propios documentos legales en tu página pública, para que la autorización no viva en un papel que nadie encuentra ni en la memoria de alguien que ya no trabaja contigo.

Tus documentos legales, en tu propia página

En skillon.app cada centro publica sus propios documentos legales —política de privacidad, términos, lo que tu asesor te diga que hace falta—, visibles en tu página pública sin que nadie tenga que entrar a una cuenta. No son los de la plataforma con tu logo encima: son tuyos, y es a ellos a los que el alumno dice que sí.

Ahí es donde entra la autorización que más preocupa a una academia: publicar fotos y video de las clases en tus redes. No es una casilla aparte del sistema, va en el texto de tu documento; lo que la plataforma guarda es que esa persona lo aceptó. Tú escribes el alcance —qué publicas, dónde y hasta cuándo— y el respaldo queda digital. El día que alguien pregunte por qué aparece en una publicación, tienes una respuesta con fecha en lugar de un recuerdo.

El consentimiento se recoge donde ya pides los datos

DóndeQué recoge
Formulario de inscripciónConsentimiento de uso de datos, en el mismo paso
Formulario de interesadosConsentimiento + un desafío matemático anti-robot
Tu página públicaTus documentos legales, abiertos a cualquiera

Nadie del equipo tiene que acordarse de pedir el permiso aparte: va en el mismo paso en que la persona deja su nombre y su correo. Y el formulario que alimenta tu gestión de interesados lleva además protección anti-robot, para que lo que te entre sean personas y no basura. Tus documentos quedan junto al resto de tu página pública.

El control del dato queda del lado del alumno, y eso es lo que te cubre

En skillon.app el alumno puede pedir sus datos o pedir que se borren —portabilidad y borrado— y controla quién accede a su información.

Puede parecer un riesgo y es justo lo contrario. Mientras la decisión sea suya y quede registrada, tú no estás decidiendo por él: estás guardando lo que él decidió. El día que haya un reclamo, lo que te van a pedir no es que demuestres buena intención, es que muestres la autorización.

Las cuentas de menores van por un camino aparte

En skillon.app un menor de edad no se registra como un adulto: su cuenta tiene un flujo separado con aprobación de su representante. Y el representante no es un rol distinto del sistema, es una cuenta de estudiante normal que gestiona a sus dependientes desde la suya, sin que nadie comparta contraseñas. El padre entra con lo suyo y ve lo de su hijo.

Las autorizaciones de un menor las da su representante, nunca el propio menor. Donde más se nota es en las clases a domicilio: la dirección de un menor la autoriza su representante y queda constancia de quién lo hizo. El detalle completo de ese formato está en las clases a domicilio.

Quién puede ver qué, y cuándo

Esta es la parte que no se ve y la que de verdad protege. En skillon.app el dato se ve según el rol, y hay casos en los que además se ve solo durante una ventana de tiempo.

El datoQuién lo ve
La información de tus alumnosTu centro. Cada centro ve solo la suya
Finanzas y configuración del negocioTú. Tu anfitrión de recepción opera sin tocarlas
La dirección de una clase a domicilioTu centro desde 7 días antes; el tutor asignado, solo el día de la clase, con cada consulta registrada
La cuenta de un menorSu representante, desde su propia cuenta

Encima de eso: verificación en dos pasos opcional por usuario, los intentos de entrada limitados para que nadie pruebe contraseñas a la fuerza, comprobación de que un archivo subido es de verdad lo que dice ser, y los enlaces directos que salen en tus correos caducan a las 72 horas.

Qué te toca hacer a ti

Tres cosas, y se hacen una vez. Subes tus documentos legales. Decides si los registros nuevos entran directos o pasan por tu aprobación uno por uno. Y activas la verificación en dos pasos en las cuentas que tocan dinero y configuración.

Lo demás ya viene puesto: el consentimiento se recoge solo cada vez que alguien se inscribe, el respaldo se guarda solo, y el día que te toque demostrar algo la respuesta tiene fecha.

Así se ve en skillon.app

Capturas reales de la plataforma, sacadas de la guía paso a paso. Cada una lleva al punto exacto donde se explica.

  1. Las políticas del centro, todas en un sitio. Las reglas que no quieres discutir cada vez Las políticas del centro, todas en un sitio.
  2. Los campos propios del centro y las etiquetas de estudiante. Pide sólo lo que de verdad vas a usar Los campos propios del centro y las etiquetas de estudiante.
  3. El formulario público: sin aceptar el tratamiento de datos no se envía. El consentimiento, pedido donde toca El formulario público: sin aceptar el tratamiento de datos no se envía.
  4. La bitácora de ubicaciones: el propio sistema declara la regla —cifrado, auditoría y purga a los 90 días— antes de guardar ninguna dirección. Los datos que no deberían vivir para siempre La bitácora de ubicaciones: el propio sistema declara la regla —cifrado, auditoría y purga a los 90 días— antes de guardar ninguna dirección.

Ver la guía completa: cumplimiento y datos, 4 pasos →

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan sobre esto

¿Cómo pido autorización para publicar las fotos de mis clases?
La autorización va en tus propios documentos legales, que skillon.app publica en tu página pública, y el formulario donde la persona deja sus datos recoge su consentimiento de uso de datos. Lo que queda guardado es que esa persona aceptó tu documento, que es exactamente lo que hace falta el día que alguien reclama.
¿Y con los menores de edad?
Las cuentas de menores tienen un flujo separado con aprobación de su representante. El representante no es un rol aparte: es una cuenta de estudiante normal que gestiona a sus dependientes desde la suya, sin que nadie comparta contraseñas. Las autorizaciones de un menor las da él, nunca el propio menor.
¿Quién de mi equipo puede ver los datos de mis alumnos?
Cada quien lo que le toca. Tu anfitrión de recepción opera el día a día —alumnos, interesados, inscripciones, cobros— sin tocar la configuración del negocio ni las finanzas del plan, y el tutor trabaja con sus clases y sus alumnos. Y cada centro ve solo su propia información, nunca la de otro centro.
¿Un alumno puede pedirme que borre sus datos?
Sí, y también puede pedir una copia: borrado y portabilidad son los dos derechos que nombra cualquier regulación de protección de datos. Que el control esté de su lado es justo lo que te protege a ti: no estás decidiendo por él, estás guardando lo que él decidió.
¿Puedo revisar quién se registra antes de darle acceso?
Sí. Si tu centro lo configura así, los registros nuevos quedan pendientes y tú los apruebas o los rechazas uno por uno. Y para las cuentas que tocan finanzas y configuración puedes exigir verificación en dos pasos, que es opcional y se activa por usuario.

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